Tres cruces sobre el Gólgota bajo un cielo oscurecido junto a la Jerusalén del siglo I

¿Hubo un eclipse cuando murió Jesús? La oscuridad de la crucifixión

Hay una historia que inevitablemente aparece cuando hablamos de eclipses.

«Dicen que hubo un eclipse cuando murió Jesús.»

La imagen resulta poderosa.

Jesús está en la cruz.

Es pleno día.

Y de repente…

el cielo se oscurece.

Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas describen un periodo de oscuridad durante la crucifixión. Lucas, además, contiene una expresión relacionada con el oscurecimiento del Sol.

Durante siglos, aquel episodio se ha relacionado popularmente con un eclipse.

Pero aquí aparece un problema astronómico bastante grande.

La crucifixión se sitúa en torno a la Pascua judía.

Y la Pascua se celebra alrededor de la Luna llena.

Un eclipse solar, en cambio, necesita exactamente lo contrario:

Luna nueva.

🌑

Así que tenemos un pequeño misterio.

Si la oscuridad descrita en los Evangelios ocurrió…

¿qué fue?

¿Un eclipse?

¿Un fenómeno meteorológico?

¿Una descripción simbólica?

¿Un recurso teológico?

¿O estamos intentando encontrar una explicación astronómica moderna para un relato cuyo propósito era otro?

Vamos a separar lo que sabemos de lo que simplemente se ha repetido durante siglos.

Tres cruces sobre el Gólgota bajo un cielo oscurecido junto a la Jerusalén del siglo I
Los Evangelios describen un periodo de oscuridad durante la crucifixión de Jesús. La imagen recrea de forma artística ese episodio sin afirmar que se debiera a un eclipse solar.

📜 ¿Qué dicen realmente los Evangelios?

La oscuridad durante la muerte de Jesús sí aparece en los textos evangélicos, pero hay matices importantes.

Mateo 27:45 cuenta que desde aproximadamente el mediodía hasta las tres de la tarde hubo oscuridad sobre la tierra.

Marcos 15:33 describe prácticamente la misma franja de tiempo: oscuridad desde el mediodía hasta alrededor de las tres.

Lucas 23:44-45 vuelve a mencionar esas horas y añade que la luz del Sol falló o que el Sol se oscureció, dependiendo de la traducción utilizada. Algunas versiones llegan incluso a traducirlo como «eclipse», aunque esa elección de palabra ya introduce una interpretación del fenómeno.

Y aquí aparece un detalle interesante:

el Evangelio de Juan no menciona esa oscuridad.

Por tanto, podemos afirmar que Mateo, Marcos y Lucas describen una oscuridad extraordinaria asociada a la crucifixión.

Lo que los textos no permiten establecer por sí solos es algo muy distinto:

¿aquella oscuridad fue realmente un eclipse solar?

Porque cuando miramos el problema desde la astronomía aparece una dificultad bastante seria.

Y ese será el siguiente bloque:

🌑 El problema: un eclipse solar necesita Luna nueva

Aquí aparece el gran problema con la teoría del eclipse.

Para que haya un eclipse solar, la Luna tiene que situarse entre la Tierra y el Sol.

Eso solo puede ocurrir durante la Luna nueva.

Pero la crucifixión se sitúa en torno a la Pascua judía, vinculada a la Luna llena.

Es decir, las posiciones son prácticamente opuestas:

🌑 Luna nueva → puede haber eclipse solar

🌕 Luna llena → puede haber eclipse lunar

Por tanto, si aceptamos la cronología pascual de los Evangelios, un eclipse solar convencional no encaja como explicación de aquella oscuridad.

Y hay todavía otro problema.

Los Evangelios hablan de unas tres horas de oscuridad.

La fase de totalidad de un eclipse solar dura solamente unos minutos en un lugar determinado.

Así que tenemos dos obstáculos astronómicos importantes:

ni la fase de la Luna encaja, ni la duración encaja.

Entonces…

🤔 Si no fue un eclipse solar, ¿qué pudo ocurrir?

Aquí entramos en terreno mucho más incierto.

Los textos hablan de oscuridad, pero no nos permiten identificar con seguridad una causa física. Lucas dice que la luz del Sol falló o se oscureció, según la traducción, y el propio término griego ha generado discusión durante siglos.

Se han propuesto varias explicaciones:

🌩️ Nubes muy densas o una tormenta.
Podrían oscurecer considerablemente el cielo, aunque no tenemos pruebas que permitan afirmar que ocurrió aquel día.

🌫️ Polvo en suspensión u otro fenómeno atmosférico.
También podría reducir notablemente la luminosidad, pero de nuevo estaríamos ante una hipótesis.

📖 Un recurso simbólico o teológico.
La oscuridad aparece en textos bíblicos anteriores asociada a acontecimientos trascendentes y al juicio divino. De hecho, las notas críticas de Lucas señalan paralelos con textos proféticos como Joel, Amós y Sofonías.

✝️ Un acontecimiento sobrenatural.
Para un creyente, naturalmente, existe también esa interpretación. La ciencia no puede confirmarla ni descartarla mediante cálculos astronómicos.

Así que quizá la conclusión más rigurosa sea también la más interesante:

no sabemos si aquella oscuridad correspondió a un fenómeno natural real, a una construcción literaria y teológica, o a una combinación de ambas cosas.

Pero sí podemos descartar razonablemente una explicación concreta:

un eclipse solar ordinario no encaja con la Pascua y la Luna llena. Incluso los estudios astronómicos que han intentado relacionar eclipses con la fecha de la crucifixión reconocen ese problema.

Y aquí aparece una sorpresa astronómica mucho más jugosa:

🌕 Pero aquella noche sí pudo haber un eclipse…

Y aquí la historia da un giro curioso.

Existe una fecha propuesta para la crucifixión que ha recibido bastante atención:

viernes 3 de abril del año 33.

En 1983, Colin Humphreys y W. Graeme Waddington publicaron en Nature un estudio que, reconstruyendo el calendario judío y los fenómenos astronómicos de la época, señaló esa fecha como candidata.

Y aquel día ocurrió algo astronómicamente interesante.

Hubo un eclipse de Luna.

No durante las tres horas de oscuridad descritas en los Evangelios.

Y tampoco un eclipse de Sol.

Fue un eclipse lunar parcial, asociado a la Luna llena, precisamente el tipo de eclipse que sí puede coincidir con la Pascua.

La Luna salió sobre Jerusalén ya parcialmente eclipsada al anochecer.

Así que, si la crucifixión ocurrió realmente el 3 de abril del año 33, aquel día habría tenido una coincidencia extraordinaria:

☀️ durante el día, los Evangelios hablan de oscuridad.

🌕 al caer la noche, apareció una Luna parcialmente eclipsada.

Pero cuidado con convertir la coincidencia en prueba.

El eclipse lunar no explica la oscuridad del mediodía.

Son fenómenos diferentes.

Lo que sí hace es añadir una pieza astronómica fascinante a uno de los días más estudiados de la historia.

Y además nos deja otra pregunta:

🔴 ¿Pudo aquella Luna eclipsada verse rojiza desde Jerusalén?

En principio, sí podía adquirir tonalidades rojizas.

Durante un eclipse lunar, parte de la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre antes de alcanzar la Luna. La atmósfera dispersa mejor las longitudes de onda azules y deja pasar en mayor medida las rojizas y anaranjadas. Es el mismo mecanismo que contribuye a colorear nuestros amaneceres y atardeceres.

Pero aquí conviene poner un freno a una imagen demasiado perfecta.

El eclipse del 3 de abril del año 33 fue parcial, no una espectacular «Luna de sangre» total. Además, la apariencia exacta de la Luna desde Jerusalén al salir por el horizonte depende de cálculos históricos y condiciones atmosféricas que no podemos reconstruir con absoluta certeza. Humphreys y Waddington defendieron precisamente la relevancia de aquel eclipse para proponer esa fecha de la crucifixión.

Por tanto:

¿Hubo un eclipse lunar aquella tarde-noche si aceptamos el 3 de abril del año 33? Sí.

¿Pudo presentar tonos rojizos? Es posible.

¿Podemos afirmar que los habitantes de Jerusalén contemplaron una enorme Luna roja espectacular? No.

Y esto hace la historia más interesante, no menos.

Porque hemos empezado preguntándonos si el Sol se eclipsó durante la crucifixión

y la astronomía nos conduce hacia otro astro:

quizá el eclipse que debemos mirar no estaba en el Sol, sino en la Luna. 🌕🌑

Luna llena parcialmente eclipsada saliendo sobre Jerusalén al anochecer
Si la crucifixión ocurrió el 3 de abril del año 33, aquella tarde-noche pudo coincidir con un eclipse lunar parcial visible desde Jerusalén.

🌑 Entonces, ¿hubo un eclipse cuando murió Jesús?


Si hablamos de un eclipse de Sol, la respuesta más razonable es:
no encaja con lo que sabemos astronómicamente.
La crucifixión se sitúa alrededor de la Pascua judía, cuando la Luna está llena, mientras que un eclipse solar necesita Luna nueva.
La oscuridad descrita por Mateo, Marcos y Lucas pudo tener otra explicación natural, simbólica, teológica o, desde la perspectiva religiosa, sobrenatural.
No podemos saberlo con certeza.
Pero existe una coincidencia fascinante.
Si la crucifixión ocurrió el 3 de abril del año 33, aquella tarde, cuando terminó el día…
la Luna salió parcialmente eclipsada sobre Jerusalén.
Quizá no sea el eclipse que durante siglos hemos imaginado.
Pero sí uno que realmente podía estar escrito en el cielo.

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🌑 Volver a EL DÍA DEL ECLIPSE · 12 de agosto de 2026.

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